
Hola soy Isabella la Oruga, me gusta bailar y hacer amigos, pero ellos son muy rápidos y no los puedo alcanzar, mi amiga la liebre. Beca se burla de mí, siempre jugamos a las carreritas y ella me gana todo el tiempo, no necesita esforzarse, ya que es muy veloz, pareciera que volara sobre el suelo y valla que es un sueño volar para mí.
Mi amigo el chango Billy, dice
que no debo estar triste por ser lenta, siempre menciona que soy bella y debo
aceptarme como soy, después de charlar y
hacerme reír trepa por el tronco de los árboles hasta llegar a la copa, donde
al siguiente día me cuenta lo hermosos que es el cielo y la luna.
Un día me sentí muy débil después
de jugar con Beca y decidí recargarme en un árbol, dormí por horas, incluso días,
Mi amigo Billy me cuidaba y seguía contándome los días que yo no podía ver.
En mis sueños profundos yo era
muy feliz, ya que imaginaba como era volar por los cielos, mirar las flores que
despertaban cuando el sol salía, admirar la luna cada noche desde la copa de un
árbol, en fin, estaba tan en paz con mi sueño tan mágico.
Un día de primavera decidí que
ya era tiempo de despertar, sentí la sensación d estirar mi cuerpo y volver a
mi vida normal, de pronto al salir, Beca la liebre, se sorprendió mucho al
verme.
Yo me sentí contenta de saber que ella aun me buscaba, empezó a gritar
tanto de emoción que mi amigo Billy bajo muy preocupado a buscarme, de pronto
sus ojo se humedecieron y comenzó a sonreír, yo no entendía nada, no sabía lo
que sucedía, corrí a abrazarlos y fue ahí cuando todo cambio, ya no tocaba el
suelo, ahora estaba volando, me había convertido en una hermosa mariposa, mis
sueños se habían hecho realidad.
Beca se emocionó tanto y me
dijo que ya no me retaría mas, porque entendió que todos tenemos cualidades
diferentes. Billy estaba más que contento, sol me coloque en su hombro y le
agradecí con un beso, pues gracias a sus historias, pude descubrir lo que
realmente era, ahora todos me llaman Bella y vuelo por los aires todas las
tardes, al volver cada noche, Billy, Beca y yo, admiramos la luna mientras
narró mis aventuras de cada vuelo.
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